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Canción
1
¡ Oh llama de amor viva,
que tiernamente hieres
de mi alma en el más profundo centro ! ;
pues ya no eres esquiva,
acaba ya, si quieres ;
rompe la tela de este dulce encuentro.
Sintiéndose
ya el alma toda inflamada en la divina unión
le parece
que, pues con tanta fuerza está transformada en Dios
y que está tan cerca de la bienvaventuranza, que no la divide
sinon una leve tela
que dice con gran deseo a la llama que
es el Espíritu Santo - que rompa ya la vida mortal por aquel
dulce encuentro.
LA
LLAMA VIVA Y ACTIVA DEL ESPÍRITU
¡ Oh llama de amor viva,
Esta
llama de amor es el espíritu de su Esposo, que es el Espíritu
Santo, lo cual siente ya el alma en sí, no sólo como
fuego que la tiene consumada y transformada en suave amor, sino
como fuego que, demás de eso, arde en ella y echa llama.
De
donde el alma que está en estado de transformación
de amor, podemos decir que su ordinario hábito es como el
madero que siempre está investido en fuego, y los actos de
esta alma son la llama que nace del fuego del amor.
Y
así, en este estado no puede el alma hacer actos ; que el
EspírituSanto los hace todos y la mueve a ellos, y por eso
todos los actos de ella son divinos, pues es hecha y movida por
Dios ; de donde al alma le parece que cada vez que llamea esta llama
la levanta a operación de Dios en Dios.
Es
tan subido el deleite que aquel llamear del Espíritu Santo
hace en ella, que la hace saber a qué sabe a vida eterna
; que por eso llama a la llama viva, no porque no sea siempre viva,
sino porque le hace tal efecto, que la hace vivir en Dios espiritualmente
y sentir vida de Dios, al modo que dice David : Mi corazón
y mi carne se gozaron en Dios vivo (Ps 83,3)
ni dijera David
allí : Dios vivo, sino porque vivamente le gustaba. Y así
en esta llama siente el alma tan vivamente a Dios que le gusta con
tanto sabor y suavidad, que dice : ¡ Oh llama de amor viva
!
LAS
DULCES QUEMADURAS DEL AMOR
que
tiernamente hieres
Por
cuanto esta llama es llama de vida divina, hiere al alma con ternura
de vida de Dios, y tanto y tan entrañablemene la hiere y
enternece, que la derrite en amor, por que se cumpla en ella lo
que en la esposa en los Cantares, que se enterneció tanto,
que se derritió, y así dice ella allí : "Luego
que el Esposo habló, se derritió mi alma" (5,6)
Mas
? cómo se puede decir que la hiere, pues en el alma no hay
ya cosa por herir, estando ya el alma toda cauterizada con fuego
de amor ? Es cosa maravillosa que el amor nunca está ocioso,
sino en continuo movimiento
arrojando sus heridas como llamaras
ternisimas de delicado amor, ejercitando jocunda y festivalmente
las artes y juegos del amor
Estas heridas que son sus juegos,
son llamaradas de tiernos toques.
EL
SALTO EN EL FUEGO DIVINO
de
mi alma en el más profundo centro !
En
la sustancia del alma pasa esta fiesta del Espíritu Santo
su negocio es ya sólo recibir de Dios, el cual solo puede
en fundo del alma hacer obra y mover al alma en ella, y así,
todos los movimientos de tal alma son divinos, y, aunque son suyos,
de ella lo son, porque los hace Dios en ella con ella, que da su
voluntad y consentimiento.
El
centro del alma es Dios, al cual cuando ella hubiere llegado según
toda la capacidad de su ser y según la fuerza de su operación
e inclinación, habra llegado al último y más
profundo centro suyo.
El
amor es la inclinación del alma y la fuerza y virtud que
tiene para ir a Dios, porque mediante el amor se une el alma con
Dios ; y así, cuantos más grados de amor tuviere,
tanto más profundamente entre en Dios y se concentra con
El. De donde podemos decir que cuantos grados de amor de Dios el
alma puede tener, tantos centros puede tener en Dios
y si
llegare hasta el último grado, llegará a herir el
amor de Dios hasta el último centro y más profundo
del alma, que sera tranformarla y esclarecerla según todo
el ser y potencia y virtud de ella, según es capaz de recibir,
hasta ponerla que parezca Dios.
El
Padre de las lumbres cuya mano no es abreviada (Is 59,1) y con abundancia
se infunde sin aceptación de personas doquiera que haya lugar,
mostrandose siempre también el a ellos en los caminos y vías
alegremente, no duda ni tiene en poco tener sus deleites con los
hijos de los hombres de mancomún en la redondez de las tierras
(Pro. 8,31).
Y
nos es de tener por increíble que a un alma ya examinada,
probada y purgada en el fuego de tribulaciones y trabajos y variedad
de tentaciones, y hallada fiel en el amor, deje de cumplirse en
esta fiel alma en esta vida lo que el Hijo de Dios prometió,
conviene a saber : que si alguno le amase, vendría la Santisima
Trinidad en él y moraría de asiento en él (Io
14,23)
LAS
DOS UNIONES DE AMOR
Juan
de la Cruz distingue dos maneras de unión : solamente
de amor, y unión con inflamación de amor. En esta última, sintiendo el alma que esta viva llama del amor
vivamente le está comunicando todos los bienes, porque este
divino amor todo lo trae consigo, dice : ¡ Oh llama de amor
viva, que tiernamente hieres !
Que
pour cuanto el alma, según su sustancia y potencias, memoria,
entendimiento y voluntad, está bien purgada, la sustancia
divina, que, como dice el Sabio toca en todas partes por su limpieza
(Sap 7,24), profunda y sutil y subidamente con su divina llama la
absorbe en sí, y en aquel absorbimiento del alma en la sabiduría,
el Espíritu Santo ejercita los vibramientos gloriosos de
su llama. Por ser tan suave, dice el alma luego :
pues
ya no eres esquiva.
LA
HOGUERA PURIFICADORA
Es
de saber que, antes que este divino fuego de amor se introduzca
y se una en la sustancia del alma por acabada y perfecta purgación
y pureza, esta llama, que es el Espíritu Santo, está
hiriendo en el alma, gastándole y consumiéndole las
imperfecciones de sus malos hábitos ; y esta es la operación
del Espíritu Santo, en la cual la dispone para la divina
unión y transformación de amor en Dios. Porque es
de saber que el mismo fuego de amor que después se une con
el alma glorificándola, es el que antes la embiste purgándola
; bien así como el mismo fuego que entra en el madero es
el que primero le está embistiendo e hiriendo con su llama,
enjugándole y desnudándole de sus feos accidentes,
hasta disponerle con su calor, tanto, que pueda entrar en el y transformale
en sí. Y esto llaman los espirituales vía purgativa.
En
esta disposición de purgación no le es esta llama
clara, sino oscura, que, si alguna luz le da, es para ver solo y
sentir sus miserias y defectos ; ni le es suave, sino penosa...
Y así, no le es gloriosa, porque antes la pone miserable
y amarga en luz espiritual que la da de propio conocimiento.
Y
así, en esta sazón padece el alma acerca del entendimiento
grandes tinieblas, acerca de la voluntad grandes sequedades y aprietos,
y en la memoria grave noticia de sus miserias, por cuanto el ojo
espiritual está muy claro en el conocimiento proprio ; y
en la sustancia del alma padece desamparo y suma pobreza, seca y
fría, y a veces caliente, no hallando en nada alivión
ni un pensamiento que la consuele, ni aun poder levantar el corazón
a Dios.
No
se puede encarecer lo que el alma padece en este tiempo
porque
aquí le pone el corazón sobre la brasas
y así,
aquí van saliendo a la luz todas sus enfermedades, poniendoselas
en cura y delante de sus ojos a sentir.
Y
porque esta llama de suyo es amorosa en extremo y tierna y amorosamente
embiste en la voluntad, y la voluntad de suyo es seca y dura en
extremo, y lo duro se siente cerca de lo tierno, y la sequedad cerca
del amor, embistiendo esta llama amorosa y tiernamente en la voluntad,
siente la voluntad su natural dureza y sequedad para con Dios ;
y no siente el amor y ternura de la llama
. hasta que, siendo
expelidas por ellos, reine en la voluntad amor y ternura de Dios.
Y de esta manera era esta llama esquiva a la voluntad, haciéndola
sentir y padecer su dureza y sequedad. Y, ni más ni menos,
porque esta llama es amplísima e inmensa y la voluntad es
estrecha y angosta, siente su estrechura y angostura la voluntad
en tanto que la llama la embiste, hasta que, dando en ella, la dilate
y ensanche, y haga capaz de sí misma.
La
intensión de esta purgación y cómo es en más
y cómo en menos
no lo digo, porque lo tratamos en la
Noche oscura de la Subida del Monte Carmelo y no hace ahora a nuestro
propósito.
LA
PETICIÓN DEL AMOR CUMPLIDO
Cuando
dice el alma el presente verso : Pues ya no eres esquiva, es como
si dijera : Pues ya no solamente no me eres oscura como antes, pero
eres la divina luz de mi entendimiento, que te puedo ya mirar, y
eres la fortaleza de mi voluntad con que te puedo amar y gozar,
estando toda convertida en amor divino ; y ya no eres pesadumbre
y aprieto para la sustancia de mi alma, mas antes eres la gloria
y deleites y anchura de ella
Pues esto es ansí,
acaba
ya, si quieres,
Es
a saber : acaba ya de consumar conmigo perfectamente el matrimonio
espiritual con tu beatifica vista - porque ésta es la que
pide el alma -; que, aunque es verdad que en este estado tan alto
está el alma tanto más conforme y satisfecha
vive en esperanza todavía, en que no se puede dejar de sentir
vacío, tiene tanto de gemido (aunque suave y regalado) cuanto
le falta para la acabada posesión de la adopción de
los hijos de Dios (Rom 8,23), donde, consumándose su gloria,
se quietará su apetito.
Este
apetito y la petición de él no es aquí con
pena, que no está aquí el alma capaz de tenerla ;
sino con deseo suave y deleitable, pidiéndolo en conformidad
de espíritu y sentido
Pero son tales las asomadas de
gloria y amor que en estos toques se trasluce quedar a la puerta
por entrar en el alma, no cabiendo por la angostura de la casa terrestre,
que antes sería poco amor no pedir entrada en aquella perfección
y cumplimiento de amor.
El
alma pide aquí al Esposo aquellas dos peticiones que el nos
enseño en el Evangelio, conviene saber : Advenias regnum
tuum ; fiat voluntas tua (Mt5,10) ; y así, es como si dijera
: Acaba, es a saber, de darme este reino ; si quieres, esto es,
según es tu voluntad. Y para que así sea,
rompe
la tela de este dulce encuentro
LA
TRES TELAS
Las
telas que pueden impedir a esta junta, y que se han de romper para
que se haga y posea perfectamente el alma a Dios, podemos decir
que son tres, conviene saber : temporal, en que se comprehenden
todas las criaturas ; natural, en que se comprehenden las operaciones
e inclinaciones puramente naturales ; la tercera, sensitiva, en
que solo se comprehende la unión del alma con el cuerpo,
que es vida sensitiva y animal de que dice san Pablo : Sabemos que,
si esta nuestra casa terrestre se desata, tenemos habitación
de Dios en los cielos (2 Cor 5,1).
Las
dos primeras telas, de necesidad se han de haber rompido para llegar
a esta posesión de unión de Dios, en que todas las
cosas del mundo estan negadas y renunciadas, y todos los apetitos
y afectos naturales mortificados, y las operaciones del alma de
naturales ya hechas divinas ; todo lo cual se rompió e hizo
en el alma por los encuentros esquivos de esta llama cuando ella
era esquiva, porque en la purgación espiritual que arriba
hemos dicho acaba el alma de romper en estas dos telas, y de ahí
viene a unirse con Dios como aquí esta, y no queda por romper
más que la tercera de la vida sensitiva.
MORIR
DE AMOR
Donde
es de saber que el amor natural de las almas que llegan a este estado,
aunque la condición de su muerte en cuanto el natural es
semejante a las demás, pero en la causa y en el modo de la
muerte hay mucha diferencia, porque, si las otras mueren muerte
causada por enfermedad o por longura de días, estas, aunque
en enfermedad mueran o en cumplimiento de edad, no las arranca el
alma sino algún ímpetu y encuentro de amor mucho más
subido que los pasados y más poderoso y valeroso
Y
así, la muerte de semejantes almas es muy suave y muy dulce,
más que les fue la vida espiritual toda su vida
siendo
ellas como el cisne, que canta más suavemente cuando se muere.
Que por eso dijo David que era preciosa la muerte de los santos
en el acatamiento de Dios (Ps 115,15), porque aquí vienen
en uno a juntarse todas las riquezas del alma, y van allí
a entrar los ríos del amor del alma en la mar, los cuales
están allí ya tan anchos y represados, que parecen
ya mares.
Sintiéndose,
pues, el alma a la sazón de estos gloriosos encuentros tan
al canto de salir a poseer acabada y perfectamente su reino
y como ve que no le falta más que romper esta flaca tela
de vida natural en que se siente enredada, presa e impedida su libertad,
con deseo de verse desatada y verse con Cristo (Phil 1,23), haciéndole
lástima que una vida tan baja y flaca la impida otra tan
alta y fuerte, pide que se rompa, diciendo : Rompe la tela de este
dulce encuentro.
¿ PORQUE ROMPER LA TELA DE LA VIDA ?
¿
Por qué razón pide aquí más que rompa
la tela, que la corte o que la acabe ? Varias razones motivan
esta petición : "un "encuentro" tropieza y rompe, el amor
es impetuoso, el amor es rápido, se introduce en el alma
en un momento : en el alma dispuesta, por momentos entra el acto
de amor, porque la centella a cada toque prende en la enjuta yesca. El alma en fín, quiere acabar de prisa. Esta rapidez de la
acción del amor conduce Juan de la Cruz a une digresión
sobre la muerte (dicha prematura) de los justos : Es condición
de Dios llevar antes de tiempo consigo las almas que mucho ama,
perficionando en ellas en breve tiempo por medio de aquel amor lo
que en todo suceso por su ordinario paso pudieran ir ganando... Cita abundantemente Sg 4,10 s : "El que agrade a Dios es
hecho amado
" y concluye : Por eso es gran negocio para
el alma ejercitar en esta vida los actos de amor, por que, consumándose
en breve, no se detenga mucho acá o allá sin ver a
Dios.
TOTAL
Resumiendo,
pues, ahora toda la canción, es como si dijera : ¡ Oh
llama del Espíritu Santo, que tan intima y tiernamente traspasas
la sustancia de mi alma y la cauterizas con tu glorioso ardor !,
pues ya estás tan amigable que te muestras con gana de darteme
en vida eterna, si antes mis peticiones no llegaban a tus oidos
ahora que estoy tan fortalecida en amor que
lo que tu quieres
pida pido, y lo que tu no quieres no quiero
rompe la tela
delgada de esta vida y no la dejes llegar a que la edad y anos naturalmente
la corten, para que te pueda amar desde luego con la plenitud y
hartura que desea mi alma, sin término ni fin.
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