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JUAN DE LA CRUZ

JUAN DE LA CRUZ
POESIAS

ENTRÉME DONDE NO SUPE

Los versos que siguen han sido escritos después de un éxtasis. Su fecha y lugar de composición son inciertos. Aunque no teniendo el lirismo de los grandes poemas de la Noche, del Cántico y de la Llama, y pocas imágenes, desarolla un tema caro a Juan de la Cruz : el de la superación, en la experiencia mística, de toda ciencia y saber humanos. Eso, para dar lugar a un conocimiento supremo y a un "sentir sublime" de la divinidad.

Entréme donde no supe,
y quedéme no sabiendo,
toda sciencia trascendiendo.

1. Yo no supe dónde entraba,
pero cuando allí me vi,
sin saber dónde me estaba,
grandes cosas entendí.
no diré lo que sentí,
que me quedé no sabiendo,
toda sciencia trascendiendo.

2. De paz y de piedad
era la sciencia perfecta,
en profunda soledad,
entendida vía recta ;
era cosa tan secreta,
que me quedé balbuciendo,
toda sciencia trascendiendo.

3. Estaba tan embebido,
tan absorto y ajenado,
que se quedó mi sentido
de todo sentir privado ;
y el espíritu, dotado
de un entender no entendiendo,
toda sciencia transcendiendo.

4. El que allí llega de vero,
de sí mismo desfallesce ;
cuanto sabía primero
mucho bajo le paresce ;
y su sciencia tanto cresce,
que se queda no sabiendo,
toda sciencia trascendiendo.

5. Cuanto más alto se sube,
tanto menos se entendía
qué es la tenebrosa nube
que a la noche esclarecía ;
por eso quien la sabía
queda siempre no sabiendo,
toda sciencia trascendiendo.

6. Este saber no sabiendo
es de tan alto poder,
que los sabios arguyendo
jamás le pueden vencer ;
que no llega su saber
a no entender entendiendo,
toda sciencia trascendiendo.

7. Y es de tan alta excelencia
aqueste sumo saber,
que no hay facutad ni sciencia
que le puedan emprender ;
quien le supiere vencer
con un no saber sabiendo,
irá siempre trascendiendo.

8. Y si lo queréis oír,
consiste esta suma sciencia
en un subido sentir
de la divinal esencia ;
es obra de su clemencia
hacer quedar no entendiendo,
toda sciencia trascendiendo.


VIVO SIN VIVIR EN MI

Juan de la Cruz vuelve a tomar aquí una letrilla que Teresa de Avila había ya comentado. Aprovecha la ocasión para desarollar un tema muy presente en su obra : el del amor impaciente. Encontramos éste en la primera parte del Cántico espiritual y la primera estrofa de la Llama de amor viva.

Vivo sin vivir en mí
y de tal manera espero,
que muero porque no muero.

1. En mí yo no vivo ya,
y sin Dios vivir no puedo ;
pues sin él y sin mí quedo,
este vivir ¿ qué sera ?
Mil muertes se me hará,
pues mi misma vida espero,
muriendo porque no muero.

2. Esta vida que yo vivo
es privación de vivir ;
y así, es contino morir
hasta que viva contigo.
Oye, mi Dios, lo que digo,
que esta vida no la quiero ;
que muero porque no muero.

3. Estando absente de ti,
? qué vida puedo tener,
sino muerte padescer,
la mayor que nunca vi ?
Lástima tengo de mí,
pues de suerte persevero,
que muero porque no muero.

4. El pez que del agua sale
aun de alivio no caresce,
que en la muerte que padesce,
al fin la muerte le vale.
¿ Qué muerte habrá que se iguale
a mi vivir lastimero,
pues, si más vivo, más muero ?

5. Cuando me pienso aliviar
de verte en el Sacramento,
háceme más sentimiento
el no te poder gozar ;
todo es para más penar,
por no verte como quiero,
y muero porque no muero.

6. Y si me gozo, Señor,
con esperanza de verte,
en ver que puedo perderte
se me dobla mi dolor ;
viviendo en tanto pavor
y esperando como espero,
muérome porque no muero.

7. Sácame de aquesta muerte,
mi Dios, y dame la vida ;
no me tengas impedida
en este lazo tan fuerte ;
mira que peno por verte,
y mi mal es tan entero,
que muero porque no muero.

8. Lloraré mi muerte ya
y lamentaré mi vida
en tanto que detenida
por mis pecados está.
¡ Oh mi Dios ! ¿ cuando será
cuando yo diga de vero :
vivo ya porque no muero ?


TRAS DE UN AMOROSO LANCE

Tras de un amoroso lance,
y no de esperanza falto,
volé tan alto, tan alto,
que le di a la caza alcance.

1. Para que yo alcance diese
a aqueste lance divino,
tanto volar me convino,
que de vista me perdiese ;
y con todo en este trance,
en el vuelo quedé falto ;
mas el amor fue tan alto,
que le di a la caza alcance.

2. Cuando más alto subía,
deslumbróseme la vista,
y la más fuerte conquista
en escuro se hacía ;
mas por ser de amor el lance
di un ciego y oscuro salto,
y fui tan alto, tan alto,
que le di a la caza alcance.

3. Cuanto más alto llegaba
de este lance tan subido,
tanto más bajo y rendido
y abatido me hallaba.
Dije : ¡ No habrá quien alcance !
Y abatíme tanto, tanto,
que fui tan alto, tan alto,
que le di a la caza alcance.

4. Por una extraña manera
mil vuelos pasé de un vuelo,
porque esperanza de cielo
tanto alcanza cuanto espera ;
esperé sólo este lance,
y en esperar no fui falto,
pues fui tan alto, tan alto,
que le di a la caza alcance.


EL PASTORCICO

Juan de la Cruz tenía por Cristo crucificado una ternura particular que encontramos en varios pasajes de sus escritos y en uno de sus dibujos. El Padre Alfonso de la Madre de Dios cuenta también que después de un éxtasis delante de la imagen del crucificado, compuso algunos versos, quizá este poema.

1. Un pastorcico solo está penado,
ajeno de placer y de contento,
y en su pastora puesto el pensamiento,
y el pecho del amor muy lastimado.

2. No llora por haberle amor llagado,
que no le pena verse así afligido,
aunque en el corazón está herido ;
mas llora por pensar que está olvidado.

3. Que solo de pensar que está olvidado
de su bella pastora, con gran pena,
se deja maltratar en tierra ajena,
el pecho del amor muy lastimado.

4. Y dice el pastorcico : ¡ Ay desdichado
de aquel que de mi amor ha hecho ausencia,
y no quiere gozar la mi presencia
y el pecho por su amor muy lastimado !

5. Y a cabo de un gran rato se ha encumbrado
sobre un arbol, do abrió sus brazos bellos,
y muerto se ha quedado, asido de ellos,
el pecho del amor muy lastimado.


CANTAR DE LA ALMA QUE SE HUELGA DE CONOSCER A DIOS POR FE

Este poema nació en la oscuridad del calabozo de Toledo, en 1578. Su forma es de un villancico : poema construido desde una canción de dos versos, con recuperación del segundo al fin de cada estrofa. Está centrado sobre las dos metáforas de la fuente y de la noche. Juan de la Cruz ilustra, con estas dos imágenes fuertes, su fe en Dios, en la Trinidad, y en la Eucaristía.

Que bien sé yo la fonte que mana y corre,
aunque es de noche.

1. Aquella eterna fonte está ascondida
que bien sé yo do tiene su manida,
aunque es de noche.

2. En esta noche oscura de esta vida,
que bien sé yo por fe la fonte frida
aunque es de noche.

3. Su origen no lo sé, pues no le tiene,
mas sé que todo origen della viene,
aunque es de noche.

4. Sé que no puede ser cosa tan bella
y que cielos y tierra beben della,
aunque es de noche.

5. Bien sé que suelo en ella no se halla
y que ninguno puede vadealla,
aunque es de noche.

6. Su claridad nunca es escurecida,
y sé que toda luz de ella es venida,
aunque es de noche.

7. Sé ser tan caudalosos sus corrientes,
que infiernos, cielos riegan, y las gentes,
aunque es de noche.

8. El corriente que nace desta fuente
bien sé que es tan capaz y omnipotente,
aunque es de noche.

9. El corriente que de estas dos procede,
sé que ninguna de ellas le precede,
aunque es de noche.

10. Bien sé que tres en sola una agua viva
residen, y una de otra se deriva,
aunque es de noche.

11. Aquesta eterna fonte está escondida
en este vivo pan por darnos vida,
aunque es de noche.

12. Aquí se está llamando a las criaturas,
y de esta agua se hartan, aunque a escuras,
porque es de noche.

13. Aquesta viva fuente que deseo,
en este pan de vida yo la veo,
aunque de noche.


SIN ARRIMO Y CON ARRIMO

Este poema, de fecha incierta, empieza por una canción que los versos que siguen desarollan, cada una de las tres estrofas volviendo a tomar uno de los tres versos de la primera canción. Es el solo poema donde Juan de la Cruz se designa al masculino. Encontramos en él sus dos grandes metáforas de la noche y de la llama.

Sin arrimo y con arrimo,
sin luz y a oscuras viviendo,
todo me voy consumiendo.

1. Mi alma está desasida
de toda cosa criada
y sobre sí levantada,
y en una sabrosa vida
sólo en su Dios arrimada.
Por eso ya se dirá
que mi alma se ve ya
sin arrimo y con arrimo.

2. Y, aunque tinieblas padezco
en esta vida mortal,
no es tan crecido mi mal,
porque, si de luz carezco,
tengo vida celestial ;
porque el amor de tal vida,
cuando más ciego va siendo,
que tiene al alma rendida,
sin luz y a oscuras viviendo

3. Hace tal obra el amor
después que le conocí,
que, si hay bien o mal en mí,
todo lo hace de un sabor,
y al alma transforma en sí ;
y así, en su llama sabrosa,
la cual en mí estoy sintiendo,
apriesa, sin quedar cosa,
todo me voy consumiendo.


POR TODA LA HERMOSURA

Juan de la Cruz compuso este poema hacia 1585. Su cantilena se encuentra, poco más o menos en el Tesoro de varias poesías publicado en 1580 por Pedro de Padilla. Juan de la Cruz transpone el tema de la hermosura femenina a la hermosura divina, y del amor humano al amor divino, de donde su título. El "no sé que" de cuya habla alude en Padre de Padillo al encanto indefinible de algunas mujeres. En Juan de la Cruz se trata de la hermosura inefable de Dios, percibida en la contemplación.

Por toda la hermosura
nunca yo me perderé,
sino por un no sé qué
que se alcanza por ventura.

1. Sabor de bien que es finito,
lo más que puede llegar
es cansar el apetito
y estragar el paladar ;
y así, por toda dulzura
nunca yo me perderé,
sino por un no sé qué,
que se halla por ventura.

2. El corazón generoso
nunca cura de parar
donde se puede pasar,
sino en más dificultoso ;
nada le causa hartura,
y sube tanto su fe,
que gusta de un no sé qué
que se halla por ventura.

3. El que de amor adolesce,
de el divino ser tocado,
tiene el gusto tan trocado
que a los gustos desfallesce ;
como el que con calentura
fastidia el manjar que ve,
y apetece un no sé qué
que se halla por ventura.

4. No os maravilléis de aquesto,
que el gusto se quede tal,
porque es la causa de mal
ajena de todo el resto ;
y así, toda criatura
enajenada se ve,
y gusta de un no sé qué
que se halla por ventura.

5. Que estando la voluntad
de Divinidad tocada,
no puede quedar pagada
sino con Divinidad ;
mas, por ser tal su hermosura
que sólo se ve por fe,
gústala en un no sé qué
que se halla por ventura.

6. Pues, de tal enamorado,
decidme si habréis dolor,
pues que no tiene sabor
entre todo lo criado ;
solo, sin forma y figura,
sin hallar arrimo y pie,
gustando allá un no sé qué
que se halla por ventura.

7. No penséis que el interior,
que es de mucha mas valía,
halla gozo y alegría
en lo que acá da sabor ;
mas sobre toda hermosura,
y lo que es y será y fue,
gusta de allá un no sé qué
que se halla por ventura.

8. Más emplea su cuidado
quien se quiere aventajar
en lo que está por ganar
que en lo que tiene ganado ;
y así, para más altura,
yo siempre me inclinaré
sobre todo a un no sé qué
que se halla por ventura.

9. Por lo que por el sentido
puede acá comprehenderse
y todo lo que enterderse,
aunque sea muy subido
ni por gracia y hermosura
yo nunca me perderé,
sino por un no sé qué
que se halla por ventura.


LETRILLOS

1
Del Verbo divino
la Virgen preñada
viene de camino :
¡ si les dais posada !

2
Suma de la perfección
Olvido de lo criado,
memoria del Criador,
atención a lo interior
y estarse amando al Amado.

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